NUNCA MÁS



Madrid, 9 de octubre de 2014.- El accidente de Jules Bianchi ha dejado sin habla al mundo de la Fórmula 1. Ante esta crítica situación, no sólo podemos rezar, también podemos hacer alguna cosa más.


En 1977, durante la celebración del GP de Austria, precisamente bajo la lluvia, tuve la desgracia de salirme en la última vuelta de la carrera, cuando una de las grúas de servicio, indebidamente, se movía de su zona de seguridad. Lamentablemente, en mi salida de pista fui precisamente a estrellarme contra la misma. Gracias a Dios, impacté contra una de sus ruedas, lo que evito que me empotrara bajo el camión/grúa. Aquella situación pasó a la historia sin mas herencia que un monoplaza ciertamente dañado, pero sin daños milagrosamente para mi.

En el todavía reciente Gran Premio de Japón la situación ha sido distinta y dramática y en nuestra mente predomina el deseo del restablecimiento de Jules y la solidaridad con su familia. 

Pero entre todos, cada uno desde su posición y principalmente la FIA y la FOM,  tenemos que asegurarnos de que no pueda volver a ocurrir.

El uso de grúas de brazos extra largos telescópicos, que puedan recuperar los coches sin invadir la pista, algo que ya existe y hemos visto en Monaco, por ejemplo o en caso extremo, grúas carenadas que eviten ante un impacto, superficies puntiagudas o intensivas, sería un buen principio.

Y, por supuesto, tener un protocolo riguroso que asegure la imposibilidad de acceder a pista a cualquier vehículo de rescate en tanto no esté neutralizada la carrera con el coche de seguridad en pista, como ocurrió en Japón.

Mucha fuerza a Jules y a su familia.


Etiquetas: #CATROL EDGE
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